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Retórica incoherente


Estamos asistiendo a la concreción de algunos de los proyectos con los que se quieren utilizar los fondos de recuperación europeos. El PERTE sobre el automóvil o el anuncio de la “Manifestación de Interés” para una inversión mil millonaria en ARCELOR que avance en el proceso de des-carbonización en la producción de sus plantas, son dos ejemplos.

Estas noticias relevantes pueden reforzar una tentación que se viene apreciando en el Gobierno de España en las últimas semanas. Sucumbir a la idea de que la inercia del crecimiento económico del segundo semestre de 2.021 y del año 2.022, junto a la paulatina concreción de las inversiones de los fondos NGUE, le bastan para ir ganando posiciones electorales. Y deslizándose por la pendiente de esa inercia, optar por relajar o incluso dejar en vía muerta la agenda reformista comprometida en su programa de Gobierno.

La incomprensible posición sobre la congelación el SMI o algunas filtraciones interesadas sobre la reforma laboral, apuntarían en este terreno. Sería un grave error si esta impresión se confirmase. Desde el punto de vista político y desde el punto de vista económico.

…desligar la agenda reformista y social del proceso de crecimiento económico macro al que vamos a asistir, es jugar con fuego. Sería jugar con fuego.

Desde el político, es necesario que la mayoría social perciba de forma clara que la acción de gobierno, la concertación social, el espacio público en definitiva, prioriza aquellas medidas que sirven para mejorar la vida de esa mayoría. Son bastante poco útiles los debates entre “culturalistas” y “materialistas”. Esto no es una disputa adversativa (contraponer una cosa a la otra) sino copulativa (una cosa y la otra). Para un pobre, su prioridad es dejar de serlo. Para una persona transexual su prioridad es que le hagan fácil la vida, que no lo estigmaticen y que no lo agredan. Si además de transexual es pobre, sus prioridades son las dos cosas. Así de simple.

Desde el punto de vista económico, se puede instalar por enésima vez en España una lógica tecnocrática según la cual lo que toca es crecer económicamente, canalizar los fondos europeos, y -como cantaría Serrat- “dejar ya de joder con la pelota” de la reforma laboral, el SMI, o la fiscalidad suficiente.

Pues no. Por mucha importancia que tengan -y la tienen- la resiliencia, la transición digital/energético/ecológica, la formaciónpermanentealolargodetodalavida, y otras cuestiones “de moda”, necesitamos cambiar el sistema de incentivos de las empresas y del tejido productivo.

Poder pagar salarios de miseria, o utilizar la contratación temporal de forma ordinaria, o tener unas relaciones laborales precarias, supone un incentivo continuo a rentabilizar por esas vías las empresas. Y por tanto es un desincentivo a hacerlo por la vía de la mejora tecnológica, digital, por procesos de aprendizaje permanente, etc.

Desligar la agenda reformista y social del proceso de crecimiento económico macro al que vamos a asistir, es jugar con fuego. Sería jugar con fuego.

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