Nos manifestamos contra la escalada y la estrategia de violencia política que está tratando de buscar el enfrentamiento civil en España y la desestabilización de la democracia.
Lo sucedido en Torre Pacheco tiene ecos de lo que sucedió en El Ejido hace ya décadas, pero también de lo sucedido en la Valencia en los días posteriores a la DANA.
Hoy la ultraderecha ya no ejerce la violencia política en la forma que lo hacían las camisas negras de Mussolini y las SS de Hitler, sino que utiliza los mismos u otros chivos expiatorios (en este caso los migrantes como entonces los judíos) para promover la violencia popular, instar a la superación de las instituciones, los partidos, los sindicatos, etc.
Estos mensajes no surgen por generación espontánea. Muchos de los actuales sembradores de odio y mentiras están financiados por instituciones como la Comunidad de Madrid. Muchos de los incitadores de la violencia de persecución se han paseado por platós y tertulias de medios de comunicación convencionales. Muchos de quienes fomentan la antipolítica son estrellas televisivas en prime time de las mismas empresas de comunicación que luego dicen estar muy preocupadas por la “polarización política”.
Ya no es tiempo de diagnósticos, sino de actuar con toda la contundencia de la ley, el estado de derecho y la democracia. Hoy las amenazas a la democracia no se vertebran en torno a organizaciones clandestinas, jerárquicas, y analógicas, sino que propagan la semilla del odio y la confrontación civil desde el mundo inabarcable de las redes y las formas de comunicación citadas. No se trata de poner puertas al campo porque no será posible, sino de actuar con el código penal, adaptando si hace falta las tipificaciones de delito a las nuevas realidades.
Quien propaga la falsedad de que hay 700 muertos en un parking inundado, no está buscando solo la atención haciendo basura pseudo-periodística: está buscando una reacción de ira popular violenta en primera instancia, y demoler la legitimidad de las instituciones y la democracia en segundo lugar. Quien acosa a los representantes públicos un día sí y otro también, no es un maleducado o un mal periodista. Es un escuadrista, un somatén digital, que hoy en día no lleva pistola, pero que busca lo mismo que los pistoleros de antaño. La estigmatización, persecución, y coartar la acción social y política de una parte de la sociedad.
Tampoco cabe analizar con los ojos de ayer las nuevas expresiones de violencia política partidaria. Hoy ninguna fuerza en su sano juicio recoge entre sus objetivos estatutarios o principios el uso explícito de la violencia, y menos de la violencia de persecución. Pero hoy se tienen nuevas formas de comunicación para esos mismos objetivos, por más desvinculadas orgánicamente que estén de esas fuerzas políticas. Amanecer Dorado en Grecia fue un partido que llegó al 10% en unas elecciones democráticas, y que en el año 2020 fue ilegalizado.
Mariam Martínez-Bascuñan, instaba el pasado domingo a aceptar la siguiente paradoja: “cuando la franqueza sin filtros se convierte en performance para legitimar cualquier cosa, la democracia sólo sobrevivirá si acepta aparecer antidemocrática ante quienes realmente la traicionan”.
Hoy la democracia tiene que decidir si se protege a sí misma o se deja arrasar.