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¿Un nuevo escenario en la negociación colectiva en Euskadi?


Artículo escrito después de la primera reforma laboral
(la del Gobierno Zapatero)  y antes de la segunda del PP 

En los ultimos días se ha hecho público la existencia de una mesa de diálogo entre CONFEBASK y CCOO, LAB y UGT. para buscar un acuerdo intersectorial sobre negociación colectiva. Los cambios traídos por las últimas reformas laborales impulsadas por el anterior gobierno han modificado aspectos sustanciales sobre la relación entre los distintos ámbitos de convenio existentes.

Ante esto el sindicato ha lanzado una propuesta que incluimos en nuestra Iniciativa Vasca por el Empleo y ante la Crisis. En lo referido a la negociación colectiva buscamos un acuerdo para mantener un marco vasco de negociación colectiva que evitase la individualización de las condiciones de trabajo. Además, nos parece fundamental en estos momentos actualizar los convenios colectivos, cuya parálisis supone una pérdida salarial muy relevante para miles y miles de trabajadores/as vascas
¿Cómo es la estructura de Convenios en Euskadi?
Como se puede ver, el 79% de los trabajadores vascos tienen convenios de aplicación registrados en la CAPV. sean sectoriales o de empresa. Similar porcentaje, el 80%, tiene convenios de aplicación sectoriales. Colofón lógico: la gran mayoría de los trabajadores vascos tiene convenios sectoriales vascos (casi siempre provinciales) como convenios de referencia.
¿Cómo afectan las reformas?
La reforma laboral y de la negociación colectiva afecta a muchos aspectos. Ahora se hará referencia sólo a los más relevantes respecto a la estructura y relación entre convenios de un ámbito y de otro.
En nuestra opinión hay dos aspectos fundamentales. El primero. Tras la reforma de Junio los convenios provinciales, pierden prevalencia de aplicación sobre todos los demás, sean convenios sectoriales estatales, de comunidad autónoma o de empresa.
El segundo aspecto, los convenios de empresa tiene prioridad sobre los sectoriales en algunas materias tan importante como la salarial. O sea, un convenio de empresa puede empeorar el “salario suelo” que viniera recogido en un convenio de sector.
La combinación de estos dos elementos es un riesgo serio de empobrecimiento de las y los trabajadores vascos. Supondría deteriorar el ámbito sectorial de convenio, individualizar las relaciones laborales y deteriorar los salarios con gran probabilidad.
La reforma sin embargo deja una puerta abierta para modificar esta situación. A través de Acuerdos Intersectoriales o sectoriales en el ámbito estatal o en el de Comunidad Autónoma, esta relación entre convenios se puede modificar. Eso es lo que hacemos en esta mesa desde posiciones distintas, evidentemente, pero con voluntad de llegar a un acuerdo que nos pueda servir a todos.
Son todos los que están pero no están todos los que son
Podría resultar llamativo que una negociación que tiene como uno de sus objetivos mantener un ámbito de negociación colectiva en Euskadi, la composición de la mesa sea por la parte sindical CC.OO., LAB y UGT. Por tanto que no esté ELA, sindicato que ha hecho de la defensa del marco vasco una aparente discurso central y monotemático de su modelo sindical.
Seguro que hay varios factores que les han llevado a tomar esta decisión de autoexclusión también en esta materia. Yo tengo mi opinión al respecto, pero en este caso me voy a centrar en una cuestión que suele resultar polémica cuando se enuncia. Creo que el deterioro del ámbito sectorial en favor de dar mucho más protagonismo al ámbito de empresa como marco natural de negociación, es un modelo en el que está cómodo este sindicato. No sólo está cómodo. Es su modelo. Concurre en esa posición con los partidos de derecha, con las patronales más radicales, o con los teóricos que buscan una modelo de negociación más neoliberal. Es decir aquella en la que los ámbitos sectoriales se consideran como una rigidez a evitar, y los ámbitos de empresa los únicos óptimos por adaptar los términios de negociación a las realidades de productividad, mercado o coyuntura de la empresa concreta en cada momento concreto.
Algunos datos
De los 309 convenios que estaban vigentes en 2.010 en la CAPV (el 44% del total, lo que quiere decir que el 56% estaban caducados, dato relevante) la presencia de las organizaciones sindicales en los mismos se distribuía así*:
ELA en 230 convenios
CCOO en 156 convenios
LAB en 134 convenios
UGT en 153 convenios
De estos, los convenios que había sido firmados por cada organización fueron los siguientes:

ELA firmó 186 convenios
CCOO firmó 143 convenios
LAB firmó 94 convenios
UGT firmó 141 convenios

*el número de presencia y de firma supera los 309 totales,
lógicamente, ya que en un convenio pueden tener presencia varios sindicatos

 

 

Es decir el porcentaje de convenios firmados sobre la presencia de cada sindicato va del máximo de UGT (firma el 92% de los convenios en los que está presente) al mínimo de LAB (firmó el 70%). ELA sería el sindicato que más convenios firma en relación a que también es el que está presente en más mesas de negociación. Pero no es un dato menor que una organización que ha hecho de su negación sistemática al acuerdo (al menos en los grandes y mediáticos asuntos) firme el 80% de los convenios en los que está presente.
Pero hay otros datos que complementan la información anterior y pueden dar algunas pistas cualitativas sobre donde está el verdadero quid del enfrentamiento intersindical en materia de negociación de convenios. En la siguiente estadística se recoge el número de personas afectadas por los convenios en los que tiene presencia cada sindicato y el número de personas afectadas por los convenios firmados por cada sindicato
Datos CRL.Informe Sociolaboral 2010

 

Aquí se ve el desequilibrio fundamental de la negociación colectiva en Euskadi. El sindicato que más representación tiene y que más convenios firma, es en cambio el que a menos trabajadores cubre con esos convenios ¿Por qué? Porque su ámbito de negociación preferente es el convenio de empresa.
A todo este mapa de barras hay que añadir el montón de pactos de empresa que existen y que en la mayor parte de los casos no tienen un registro oficial.
La cuestión de fondo es que la negociación colectiva en Euskadi es desde hace mucho un campo de batalla fundamentalmente inter-sindical. En lugar de ser el elemento colectivo de asignación de recursos entre empresa y trabajadores. Las desavenencias que desde siempre han tenido ELA y LAB en esta materia tiene que ver con esto. Frente a un sindicalismo nacionalista y en nuestra opinión con pretensiones de autarquía en materia de Relaciones Laborales (dicho sea con afán descriptivo y ninguno más) pero con un componente importante de clase como el de LAB, se ha situado un sindicalismo distinto. Tras un discurso de radicalidad (muy útil para generar situaciones de bloqueo en los ámbitos sectoriales) se esconde una pretensión de negociación atomizada, individualizada, más rentabilizable en clave afiliativa. Una especie de estrategia comercial para encarecer el producto (el convenio) y generar más clientes (los afiliados)
Como política mercantil no digo que esté mal. Como política sindical en un país con proliferación de PYMES y micropymes es tirando a reaccionaria. En un periodo donde los cambios tecnológicos, económicos, legales, de marcon institucional, de necesidades de adaptación a nuevas competencias… es un despropósito en mi opinión ir a este esquema de guerra de guerrillas y de sumir al sindicalismo en un discurso y una práctica de negacionismo infantil y de radicalismo estéril (sobre todo cuando esa esterilidad es calculada y buscada…)
En CC.OO. de Euskadi hemos tratado de mantener una defensa de la negociación colectiva articulada en lo sectorial (entre convenios de distinto ámbito que no tienen porque ser excluyentes), y en lo sectorial-empresa. Difícil papeleta en unos tiempos donde lo sindical ha estado condicionado y a veces subordinado a los tiempos y a las tácticas políticas. Las cosas pueden estar cambiando. La realidad de la crisis y los riesgos de la inacción sindical son enormes. En ese sentido merece la pena apostar por ámbitos de negociación y si es posible de acuerdo, que nos permita mantener un ámbito de negociación colectiva solidario, útil y dinámico. Veremos.

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