http://unaisordo.com/wp-content/uploads/2016/05/paro-960x600_c.jpg

¿Se ocupan los sindicatos de los parados?


 

Cuando hay alguna fecha de relevancia sindical como el 1º de Mayo, se escucha el recurrente mensaje de que los sindicatos ni se ocupan ni se preocupan de las personas en paro, sino únicamente de aquellas que tienen empleo. Y no falta quien apostilla aquello de “y sólo de quienes tienen un buen empleo”.

Adelanto dos cosas. No estoy de acuerdo con esas afirmaciones, pero las entiendo en función de quien las formule. Dicho claramente. Una persona que está en paro quiere un trabajo.  El sindicato no le puede proporcionar el trabajo. Por tanto la relación entre la persona y el sindicato es de insatisfacción. No es razonable porque el sindicato no está para eso, pero es comprensible.

Con recordar de forma superficial aquello de las jerarquías de necesidades de la psicología de Maslow, a cualquier persona que quiera trabajar y no pueda es muy probable que le importe un pito lo que yo pueda decir a partir de ahora. Lo acepto y lo asumo, pero pese a todo voy a seguir porque muchos de quienes acuñen la frase inicial no van a ser parados, ni van a pronunciarla desde ninguna empatía real con el parado, sino más bien desde otros preceptos ideológicos.

Creo que los sindicatos o al menos el mío, cuando hacen una crítica de fondo a la orientación actual de las políticas económicas lo hacemos desde la sincera convicción de que están agravando y alargando el drama del paro. La ración de políticas de austeridad, la devaluación interna, etc. tienen un efecto de contracción económica que nadie discute y ya ministros reconocen.

En segundo lugar la mayoría de las prioridades sindicales en sus negociaciones con los Gobiernos han estado relacionadas con la situación de las personas en desempleo. La iniciativa de una renta mínima o el llamamiento a reformar la prestación de desempleo atendiendo a preocupantes tipologías de desempleo como el de larga duración o de personas de una edad laboral avanzada, son sólo dos ejemplos.

En tercer lugar CCOO lleva formulando varios años un enunciado al que no siempre se presta atención desde el punto de vista del problema del paro. Aquello de sustituir la flexibilidad externa (contratación precaria-despido sencillo) por esquemas de flexibilidad interna pactada. Se trata de establecer mecanismos de adaptación del volumen de trabajo a las variaciones en el ciclo productivo no soltando el lastre de empleo temporal, sino adaptando el volumen de trabajo sin perder empleo.

Se podrá decir que es un enunciado teórico. No lo es. Es este país se han pactado (antes y después de la reforma laboral, para que no se emocione y se apunte el tanto la Ministra en funciones) cantidad de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo. Reducciones de jornada o suspensiones de contrato que han evitado decenas de miles de despidos.

Hemos solicitado medidas complementarias que incentiven estas prácticas. En su día por ejemplo, la reposición de las prestaciones de desempleo hasta 180 días para quienes pese a haberse acogido a estos ERTES, terminaran en el paro porque la situación no remontó. Era una forma de incentivar esta dinámica frente a la de temporalidad-despido. La eliminación de esta medida, así como la reforma laboral, eliminando los controles administrativos sobre los EREs, facilitando el despido, o la precarización del tiempo parcial inciden en el viejo esquema. Contrato precario, despido fácil. Y en una sociedad de mercado, lo que se hace más barato y más fácil, se usa más.

Por último pero no menos importante, CCOO ha sido un sindicato proactivo respecto a las necesidades de las personas desempleadas y sus necesidades. Nuestro propio rol en la determinación de las políticas activas de empleo.

Ser proactivo significa implicarse y proponer. Necesitamos detectar cómo va a evolucionar las necesidades de producción, los sectores, la tecnología, la cualificación requerida en el futuro; partiendo de esa detección hay que diseñar, promover e implementar medidas de adaptación, cualificación continua, intermediación, reconocimiento competencial, etc. No sólo como forma de inserción de la actual persona desempleada, sino como prevención ante el hipotético deparo2sempleo futuro.

Y lo tenemos que hacer desde ese montón de antenas que tiene el sindicato por estar en los centros de trabajo, porque el resto de antenas públicas o parapúblicas a día de hoy funcionan sin contar con la participación sindical.

Y esto lo tenemos que hacer desde una participación a veces cuestionada o castrada en los ámbitos de participación sindical tripartita, ante Gobiernos que piden corresponsabilidad y niegan ámbitos de ejercicio real de la misma. ¿Alguien se imagina la reacción de muchos de quienes cuestionan el compromiso sindical con las personas en paro si se planteara la participación sindical en la gestión de la prestación de desempleo (modelo Ghent), instaurado hace más de un siglo en países nórdicos a los que se pone como modelo? (cuando conviene y para lo que conviene claro…)

Se le exige al sindicato una corresponsabilidad para actuar en ámbitos al que se le niega una función. Y esto no es de recibo.

Termino. En lo del “sólo se ocupan de los que tienen trabajo” suele esconderse una trampa ideológica muy liberal, que suele comprar algún despistado. El sindicato genera derechos, salarios, etc. para quien trabaja, y esos derechos, salarios pretenden consolidarse. Esa consolidación a ojos liberales es una rigidez que dibuja una frontera de exclusión para los que no trabajan. El derecho se equipara alegremente al privilegio y acabamos por tener la culpa de la segmentación múltiple del mercado de trabajo.

No hay que ser muy agudo para ver la resolución del dilema que apuntan: Relativicese el derecho, redúzcase el salario, des-normativícese el procedimiento. En definitiva, trabajen con menos derechos, con menos garantías, con peores condiciones, porque así trabajarán más personas. Y a eso están.

Una respuesta

  • verano08 el mayo 16, 2016, 12:45:03

    SOBRE AFILIACCIÓN
    Es conveniente y necesario, que dados los graves problemas por los que está pasando la clase obrera en España, como consecuencia de esta monumental estafa llamada crisis, creada y alimentada por una patronal sin escrúpulos y con un gobierno convertido en entusiasta colaborador, los trabajadores españoles demos una contundente respuesta al capitalismo parásito y especulador concentrado en el llamado IBEX 35, fomentando nuestra unidad de forma organizada, en primer lugar debemos adquirir y reforzar lo que siempre se ha llamado conciencia de clase. Los obreros no pertenecemos a la misma clase social que la burguesía parásita y corrupta que maneja la economía esquilmando los recursos que nosotros producimos para su exclusivo provecho. Debemos tener la fuerza necesaria para reclamar la parte que nos toca de lo que nosotros mismos producimos.
    Cuando los seres humanos pasamos por situaciones de extrema dificultad, como catástrofes, hambrunas, pestes, guerras o situaciones de máxima injusticia, por regla general tendemos a adoptar posturas individualistas; no es el momento para el individualismo, sino para la acción colectiva.
    A los obreros españoles las dos reformas laborales pasadas, sobre todo la segunda del gobierno del PP, con la consiguiente pérdida de derechos y salarios, nos han llevado a una situación de extrema precariedad, incertidumbre y miedo. La patronal, en defensa de sus intereses, utiliza sus empresas de propaganda (también llamadas medios de comunicación) para imponer sus ideas, propagar una cultura favorable a sus intereses y denostar a las organizaciones que se oponen a las injusticias que su sistema trata de imponernos. Ellos saben muy bien que los sindicatos son la última barrera que les queda por franquear para que los obreros quedemos completamente a su merced. Las últimas leyes que conforman la reforma laboral dificultan gravísimamente la acción de los sindicatos, desregulando las relaciones laborales y posibilitando la ultra actividad de los convenios, quedando a los trabajadores a merced de los patronos sin el respaldo de un convenio colectivo de obligado cumplimiento.
    No podemos permitir que el sindicato sea débil, porque los débiles seremos nosotros y no tenemos por qué serlo siendo diecisiete millones de obreros, cerca de seis millones de parados y nueve millones de pensionistas, que pertenecemos todos a la misma clase social, tenemos los mismos derechos y las mismas necesidades que defender, por lo tanto no hay ningún motivo para la des unión. Nuestro número, estando unidos, ya compone por sí mismo una gran fuerza. Cuando nuestro sindicato tenga que negociar las relaciones laborales con la patronal o con el gobierno, no es lo mismo representar a un millón de afiliados que a diez. Los que damos la fuerza al sindicato somos los trabajadores, de nuestra afiliación y de nuestro compromiso con la clase a la que pertenecemos depende la fuerza que queramos tener. Las pasadas reformas laborales no han sido propiciadas por los sindicatos, sino por la victoria electoral de opciones políticas nefastas para los trabajadores ¿porqué lo permitimos? Por nuestra apatía y nuestra falta de compromiso. En estos momentos es más necesario que nunca demostrar al poder económico y a sus serviles gobiernos, que las víctimas de sus estafas y de sus crisis también somos capaces de demostrar nuestro poder, que no será el económico, ni tenemos los medios de producción, pero podemos tener el poder de nuestra unidad. La unidad organizada de los trabajadores se llama sindicato y en España se llama CCOO.
    Algunas secciones y federaciones de nuestro sindicato celebran por ahora el cincuenta aniversario de sus primeras luchas bajo las férreas condiciones de una dictadura militar. Si hombres y mujeres de aquella época estuvieron dispuestos a jugarse la libertad y en ocasiones incluso la vida, ahora también merece la pena hacer el esfuerzo de nuestra unidad, porque los derechos y la libertad hay que defenderlos todos los días. Es necesario que demos a CCOO la fuerza que los obreros necesitamos para demostrar a los poderes económicos que estamos dispuestos a defender nuestros derechos y la mejor herramienta que poseemos es CCOO.
    J.M.F.I.

    Responde a verano08

Deja un comentario

Secciones