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La política va a ayudar poco


A estas alturas podemos decir que la gestión de los resultados políticos habidos desde las elecciones del 20 de diciembre hasta aquí, ha sido pésima. La posibilidad de formar un Gobierno alternativo que expulsara del poder al Partido Popular y abriera la opción de desmontar el legado antisocial de sus cuatro años de mayoría absoluta, se ha desvanecido.

Por si fuera poco, la oposición va a tener la espada de Damocles de una posible convocatoria de nuevas elecciones si se bloquean las pretensiones del Gobierno Rajoy (Presupuestos Generales del Estado en primer término, y después ya se verá). El PSOE tras su abstención en la investidura del Presidente del Gobierno, tendrá que transitar por una encrucijada histórica que amenaza su suelo electoral.

En Euskadi no conocemos la composición de Gobierno ni la fórmula de gobernabilidad. Urkullu será con toda probabilidad el próximo Lehendakari y está por ver si vamos a un gobierno de coalición, a un pacto estable, o a la llamada “geometría variable” pactando la acción de gobierno con distintos partidos en función del tema a abordar. O a un combinado de opciones…

No debemos olvidar que la Comisión Europea tiene “cuentas pendientes” con España. Si en verano “perdonó” la multa al Estado Español por el incumplimiento dimagee déficit público, ahora las exigencias van a ser grandes. En torno a una rebaja de los números rojos de las Administraciones Públicas del orden de 15.000 millones de euros. Según el Gobierno en funciones una parte de esa reducción la paliará el crecimiento económico; pero otra parte vendrá de recorte de gasto público  o de incremento de impuestos. ¿A quién? Con la actual correlación de fuerzas políticas, no es difícil imaginarlo…

Todo apunta por tanto que vamos a una situación de mayor desigualdad y una mayor precariedad laboral y social. Poco va a ayudar la política a la mayoría trabajadora. En los últimos años venimos sufriendo políticas que han disminuido la participación de los salarios en la renta nacional, que han limitado la capacidad de redistribuir del estado y que han deteriorado la negociación colectiva.

Con toda seguridad el gran reto de la izquierda no sólo era mejorar la fiscalidad para hacerla más justa y evitar más recortes (recordemos que España y también Euskadi están unos 6 puntos por debajo de la media UE en presión fiscal, 60 mil millones al año…). El gran reto de la izquierda era, o debiera haber sido, reformar las relaciones de poder en la sociedad para volver a situar el mundo del trabajo en mayor relación de igualdad con el mundo del dinero. Atacar no sólo las consecuencias, sino las causas de la desigualdad.

Esas que hacen posible que a la vez que los convenios colectivos consiguen mejoras salariales por encima de la evolución de los precios, los salarios reales caigan. Esas que hacen posible que la economía crezca en torno al 3% y el empleo que impulsa ese crecimiento sea precario.

Las referencias colectivas en una sociedad que aspira a ser más justa y más igualitaria son imprescindibles. Y en ese terreno la desafección que ha provocado la nefasta gestión política, dejan al sindicato y al sindpuno-en-altoicalismo una vez más, como principal referente organizado. Es importante dialogar adecuadamente con otras iniciativas sociales y ahí entra nuestra participación en espacios como las plataformas contra el TTIP, el CETA o el trato a las personas refugiadas.

Recuperar espacios de incidencia sindical sobre la gestión política cobra su importancia, teniendo en cuenta que las políticas continuistas que se van a promover se harán desde una mayor fragmentación parlamentaria y sin mayorías absolutas. Tanto en el Parlamento Vasco como en el Congreso. Combinar interlocución con movilización y pedagogía social es necesario.

Pero sobre todo debemos ser conscientes de la importancia de fortalecer los espacios de organización sindical. En las empresa y en los sectores. Leyendo adecuadamente los cambios que se vienen dando hace años en el mundo de la empresa y en la propia sociedad. Incorporando las valiosas aportaciones del proceso Repensar el sindicato”. Y canalizando en nuestro próximo periodo congresual las adaptaciones tanto organizativas como de acción sindical para seguir siendo una referencia imprescindible. Por supuesto para el mundo del trabajo, pero también para una sociedad civil que especialmente en su parte más dinámica, corre el riesgo de dejarse llevar durante largo tiempo por el derrotismo y la desafección.

Una respuesta

  • Javier Doz el octubre 25, 2016, 23:59:03

    La responsabilidad de los dos partidos de la izquierda, PSOE y Podemos y sus coaliciones (Izquierda Unida está ya diluida en Podemos), por no haber desplazado del gobierno al PP es enorme. Lo han sido en diferentes grados, y alternándose, según en qué momentos del largo maratón electoral. Han dejado de lado la política, entendida como la acción encaminada a resolver los problemas de la gente, para dar primacía a las tácticas -y los miedos- encaminados a mantener o alcanzar la hegemonía dentro del espacio político entre el centro izquierda y la izquierda. Uno de los mejores mapas políticos de Europa, el que quedó dibujado tras las elecciones de noviembre de 2015 -sí, de veras, así están las cosas en Europa-, ha sido malgastado por las acciones y omisiones de unos muy malos líderes políticos.
    Ahora sólo queda condicionar al nuevo gobierno del PP, desde el Parlamento y desde la sociedad, para arrancarle unas cuantas cosas importantes e impedir algunos de sus malos propósitos. ¿Serán capaces de entenderlo los líderes del PSOE y de Podemos y de hacer buena política al servicio de la gente? ¿O seguirá primando el sectarismo y la politiquería de los insoportables diez meses últimos?

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