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Encuentros sindicales en Uruguay, Chile y Argentina


La semana del 18 al 25 de marzo, una delegación de CCOO visitó América Latina. En Uruguay, Chile y Argentina mantuvimos contactos con las diferentes centrales sindicales con las que el sindicato viene manteniendo estrechas relaciones en los espacios internacionales (CSI, OIT…) así como en espacios bilaterales.

La visita tuvo un carácter eminentemente sindical. En Uruguay compartimos reflexiones con los máximos dirigentes de la PIT-CNT, en la que nos trasladaron su preocupación por el previsible aislamiento de su país en el cambio de ciclo político que parece instalarse en América Latina. Sin duda un país de algo menos de 3 millones y medio de habitantes, rodeado por dos colosos como Brasil y Argentina, es muy sensible a los cambios que en estos dos vecinos se produzcan. Las orientaciones de la política de Mauricio Macri, y sobre todo el perverso proceso abierto en Brasil, con el “golpe” a Dilma y la persecución sin cuartel a Lula (hoy indiscutible favorito en las encuestas a la presidencia, pero con una campaña que no va a reparar en nada para evitar su candidatura), preocupan y mucho en el sindicalismo uruguayo.convenio

En Chile pudimos participar en una interesante y muy bien organizada jornada sobre la orientación de las reformas laborales y los procesos de automatización de la economía. Compartí mesa con el máximo responsable de la Confederación Sindical de las Américas, Víctor Báez, el responsable de relaciones internacionales de la CTA-Autónoma de Argentina, Fito Aguirre, y la propia Presidenta de la CUT de Chile, Bárbara Figueroa.

Igualmente mantuvimos una reunió con la dirección de la CUT. Bárbara Figueroa es una mujer de menos de cuarenta años, y con una claridad de ideas y lucidez notables. Su máxima preocupación se sitúa en como fortalecer una propuesta sindical que vaya más allá del agregado de sindicatos de empresa. Hay que recordar que la legislación laboral chilena dimana de la “constitución de Pinochet”, y que pese a los avances impulsados por el Gobierno de Bachelet, estos no han sido suficientes para cambiar las vigas maestras de un sistema que, por ejemplo, no contempla la negociación colectiva por rama, e impulsa la atomización de la representación sindical hasta extremos ridículos. En la idea, claro, de que sea finalmente el empresariado el que pueda determinar qué negocia y con quién negocia. Los insuficientes avances de la etapa Bachelet, corren peligro ante la previsible orientación en política laboral del recién constituido Gobierno Piñera.cta

En Argentina mantuvimos distintas reuniones, pues la situación sindical tiene algunos aspectos conflictivos en este momento. Estuvimos con la dirección de la CGT por un lado, y al día siguiente con los máximos dirigentes de la CTA de los Trabajadores, así como con miembros de la CTA Autónoma (que a su vez tiene en este momento un conflicto interno).

En general vimos preocupaciones sobre tres cuestiones. Las políticas del Gobierno Macri, que concitan el rechazo de todas las centrales; los efectos del posible acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y MERCOSUR; los tiempos y modos de llegar a un escenario de unidad o convergencia sindical, que realmente todas las partes consideran necesario ante la ofensiva política que se atisba, no sólo en Argentina, sino como ya se ha dicho, en buena parte de América Latina.

La visita también tuvo una dimensión política e institucional. Cristina Faciaben, Secretaria de Internacional de CCOO pudo mantener un encuentro con el anterior Presidente de Uruguay, Pepe Mujica. Yo por cuestión de horarios y porque Pepe se iba al día siguiente a un encuentro de apoyo a Lula en la frontera entre Uruguay y Brasil, no pude llegar a la reunión. Se celebró durante un par de horas en su casa que ya se ha hecho célebre como ejemplo de austeridad y “vida normal” de quien es ya un referente moral que trasciende América Latina. Entre otras cosas, hablamos del premio Abogados de Atocha, que la fundación con tal nombre la ha concedido este año.allende

Mantuvimos encuentros con el Ministro de Trabajo de Uruguay, Ernesto Murro, antiguo sindicalista y buen amigo de las CCOO, nos trasladó la necesidad imperiosa que tiene el movimiento progresista en Uruguay (y por descontado el sindicato) de establecer complicidades y alianzas en América y en Europa. La intención de construir un marco normativo de derechos laborales que por ejemplo han impulsado de forma muy importante los salarios reales en los últimos años, tiene un serio límite si los países de la región acometen políticas en sentido contrario, o incluso las empresas cuentan con mano de obra infantil en el propio cono sur. Esta competencia desleal, añadida a los efectos desestabilizadores para la estructura económica uruguaya que pudiera tener un acuerdo UE-MERCOSUR inequitativo, preocupan y con razón, a los dirigentes uruguayos.

Asimismo, pudimos mantener encuentros con diputados del Frente Amplio (que sustenta el Gobierno uruguayo) en el que cambiamos impresiones sobre la situación política y socioeconómica de la región y del mundo.

En Chile también mantuvimos un encuentro con el Ministro de Trabajo Nicolás Monckeberg.. En el marco de la jornada sobre Reformas Laborales y Automatización, hay que reconocer que mantuvo un discurso propositivo y moderno, vinculando las necesidades de abordar los saltos tecnológicos desde una visión integral e integradora, y otorgando (al menos verbalmente), gran importancia a que estos procesos se hagan con la participación de las y los trabajadores/as. Por cuestiones de agenda y de formato, no se quedó al panel de intervenciones sindicales, donde planteamos una idea fuerza: la orientación neoliberal de las políticas laborales, (donde se trata de fragmentar el sujeto colectivo sindicato mediante la desvertebración de la negociación colectiva y la búsqueda de sujetos alternativos al sindicato -y Chile es un ejemplo de libro-) no sólo producen dualidad y desigualdad laboral, sino que son y serán ineficaces para acometer políticas de adaptación sectorial a los cambios tecnológicos o de digitalización del aparato productivo. Hubiera sido interesante escuchar su respuesta pues como me deslizó Bárbara “no está mal lo que ha dicho, lo malo es lo que no ha dicho..”

mugicaHemos aprovechado también la semana para suscribir dos convenios de colaboración sindical. Con la CUT de Chile y con la CTA de los Trabajadores de Argentina. En el primer caso, a parte de las ya habituales referencias a materias de acción sindical, se aporta una cuestión que puede ser interesante. Nos hemos comprometido a poner a disposición de la CUT las herramientas de carácter organizativo que llevaron a las CCOO a sistematizar todo el procedimiento de adscripción afiliativa, altas y bajas, pago de cuotas, etc. Esto puede parecer una aportación de carácter burocrático, pero en mi opinión no lo es. Porque consensuar y consolidar un sistema eficaz en estos terrenos es condición necesaria (no suficiente, eso depende de la voluntad política) para reforzar el sindicato como sujeto colectivo que no se limite a ser sindicato en la empresa y para los problemas de cada una de las empresas, individualmente tomadas. Eso es clave para no ser solo un agregado de intereses corporativos, en un momento en que la empresa se ha deconstruido y la acción sindical no se puede limitar al estrecho margen “societario” del viejo concepto de empresa integrada. Es fundamental para reforzar también la opción sindical como sujeto sociopolítico que vaya más allá del slogan y sea expresión de una posición conformada colectivamente. Esta reflexión es compartida con enorme solvencia intelectual por las dirigentes de la CUT, y en la medida que podamos “echar una mano”, a ello estamos.

El convenio con la CTA se da en términos más clásicos y ya establecimos alguna agenda de contactos inmediatos, sin ir más lejos entre sindicalistas del “SUBTE” de Buenos Aires (el metro) y los del metro de Madrid, ante la noticia de los vagones vendidos con amianto desde Madrid a Buenos Aires. Poner en común estrategias en estos temas es necesario.

Y por último y no menos importante el viaje tuvo una faceta emotiva, es imposible que no sea así cuando se comparte mesa con Pepe Mugica, cuando las y los compañeros de la CUT te atraviesan el Palacio de la Moneda para acercarse a la estatua de Salvador Allende, cuando se visitan las instalaciones del ESMA, hoy museo de la memoria pero entre el 76 y el 83 centro de secuestros, torturas, vuelos de la muerte o bebés robados por la dictadura de Videla.

mani2Qué decir cuando se participa en la Marcha por la Memoria y contra la impunidad, 42 años después de aquel golpe y bastantes menos de que las Madres de la Plaza de Mayo empezaran a preguntar “¿Dónde están nuestros hijos?”. Las locas les llamaban por eso. El sábado 24 de mayo de 2018 no iban solas. Iban acompañadas por centenares de miles de argentinas y argentinos gritando NUNCA MÁS. El mejor remedio para no repetir la historia es que no haya resquicios de impunidad.

Todo eso, y hasta para ver el barrio de la Boca o tomar un pisco y un asado, da tiempo a hacer en una semana. Intensa, eso si. La solidaridad es la ternura de los pueblos, y como decía la canción, para la ternura siempre hay tiempo.

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